2.06.2012

A modo de inciso.


"La verdad, es la primera vez que me sugieren partirme las piernas de una forma tan amable y educada".

Esta mañana me he ido a dar una vuelta y sacar unas cuantas fotos con mi nuevo mamotreto y, en las ramblas, me ha pasado algo significativo.
Estaba caminando, cámara en mano, apuntando al suelo, cuando pasé delante de un grupo de trileros, que estaba intentando enguadar a un guiri, cuando uno de los ganchos me miró y muy educadamente me preguntó que era una cámara muy grande la que llevaba, que los turistas no solían llevar cámaras tan grandes, y que si pesaba mucho. Le respondí, ingenuo de mí, que no era un turista, que era de aquí, y que trabajaba en prensa, que andaba buscando noticias, que buscaba cosas que suceden cuando empieza a ir todo mal. Me respondió que si quería que las cosas fuesen mal, sólo tenía que pedirlo, que por mi bien, era mejor que todo siguiese yendo bien.
La verdad, es la primera vez que me sugieren partirme las piernas de una forma tan amable y educada.
Lo siguiente que hice fue irme a casa, al baño. Ya saben, háganse cargo de la situación. O sea, a cagar.

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