11.12.2009

Mujer al volante...

Una mujer saca dinero de un cajero automático. Lleva el casco de la moto puesto; viéndola de lejos, su cuerpo parece desproporcionado, con una cabeza sobredimensionada, como si llevase una calabaza sobre los hombros. Sin embargo, lo que resulta curioso no es precisamente eso, sino la minifalda que deja entrever los tersos y firmes muslos de una figura esbelta. Lo han visto todos. Desde por lo menos unos treinta metros a la redonda. Y también se han fijado en un cartel en el que sale una bella modelo promocionando ropa interior. Eso también lo han visto todos. Lástima, de las decenas de hombres que me rodean, dudo que haya alguno que vea algo más en esa escena. Será cosa de la genética, como diría mi abuela. Del par veintitrés, supongo.

Una de las mayores razones de machismo social se ve reflejada en el tráfico, que es, a su vez, otra actividad social, conjunta, que satisface, dentro de un marco cultural determinado, una satisfacción que divide las necesidades de organización y de supervivencia en una línea casi imperceptible. Sin embargo, el reconocer que esto existe dentro de un marco cultural determinado, implica que todas, absolutamente todas las pautas culturales tienen cabida dentro del funcionamiento de éste. Por ejemplo: si vais a Marruecos, veréis que, dentro de las diferencias obvias que se ve en un primer momento –como la apenas existencia de semáforos, señales impresas en el suelo como pasos de peatones o líneas discontinuas, ausencia de policías de tráfico, etc.- existe un orden en el cual la gente participa de un juego de pitidos y señales corporales en las que se teje un funcionamiento del sistema vial (que mi hermana denomina “orden dentro del caos”) y que viene a significar, grosso modo, las diferencias que existen dentro de cada marco cultural, como en este caso, una ciudad occidental y una oriental, y que persiguen el mismo fin, la organización y matarse poco.

No me pondré a elucubrar sobre cuáles han sido las causas que han propiciado que los moros conduzcan en base a los pitidos y señales acústicas que le haga el conductor de enfrente en Marruecos y los madrileños prefieran esperar a un semáforo que les indique si pueden pasar o no, simplemente quiero aclarar qué engloba un marco cultural de acciones viales, independientemente de su procedencia. Una vez dicho esto, sigamos. Decía que dentro de cada marco cultural existen unas acciones determinadas, unos comportamientos determinados, y unos pensamientos adecuados a dichos comportamientos que, a su vez, generan una línea de acciones enfocadas en una dirección. Por lo tanto, existirían tres planos dentro de cada marco, que podrían extrapolarse, en mayor o menor medida, a cada individuo. Y estos tres márgenes van desde lo más interno del individuo (el pensamiento) a lo más externo (la acción) pasando por una fase intermedia en la que se entremezclan los razonamientos propios del sujeto, su personalidad, conjeturas, ideas, etc. Y lo que haga o se espere de él como actor social, ya que es muy engañoso tener como medida externa a un solo individuo si no pertenece a una comunidad que tiene, valga la redundancia, su pensamiento comunitario, dependerá de lo que piense él y las comunidad.

Pues bien. Se supone que a los sociólogos de turno se nos enseña a manejar estos tres supuestos, y con la coñita de las encuestas y los resultados oficiales de partes de tráfico, he llegado a la conclusión de que el mito “mujer al volante, peligro constante” es justamente eso, un mito. O dicho de otro modo, una pauta retroalimentada de forma constante, no por los hechos objetivos en sí, sino por la predisposición del sujeto a fijarse solamente en aquellos aspectos que permitan la justificación del mismo, es decir, algo así como el funcionamiento de una profecía, o como decía un antropólogo simbolista: “el pueblo que sí conoce su historia está condenado a repetirla”. Vamos, una gañanada.

Al parecer, una primera idea fue concebida gracias a Berta Benz, quien, en 1886, fue la primera persona que condujo un coche. Berta Benz se puso a los mandos de un triciclo motorizado ideado por su marido (Karl Benz). Para que este invento saliera a la luz, no dudó en conducir durante casi 15 horas y recorrer los 120 km que separaban las localidades alemanas de Mannheim y Pfozheim. Esta hazaña se consideró una heroicidad, pero también se juzgó como la primera infracción de tráfico: no tenía permiso para realizar ese viaje y sólo podía hacer pruebas alrededor de su fábrica. En realidad, se trataba de un malentendido burocrático en una época que carecía de legislación al respecto. Sin embargo, las ideas de mujer e infracción permanecieron ligadas erróneamente durante años. Los datos confirman que se trata de una asociación injusta y, sobre todo, falsa. [i]

Pero vayamos a los datos. En los anuarios de la DGT de los años 2002 y 2004, el porcentaje de retiradas de carné en las mujeres no excede del 8%. Pero claro, una respuesta habitual a esto es que, en proporción, los hombres conducen mucho más que las mujeres, y es normal que el porcentaje aumente considerablemente. Por ello, los datos de la DGT están tipificados, esto es, varían en porcentajes relativos a cada sexo para cuestiones que tocan las pautas de cada individuo con respecto a su sexo, y con ello se comparan.

Según explica Alfonso Perona, Secretario Ejecutivo de la Fundación RACC, durante la presentación del estudio, realizado con entrevistas telefónicas a 4.200 personas de poblaciones de más de 30.000 habitantes, “cada vez hay una mayor participación de la mujer en la conducción. A finales de 2002 un 37% de los conductores eran mujeres y este porcentaje sigue incrementándose. Además, los hombres sufren más accidentes de tráfico y hay más víctimas en carretera entre el sexo masculino. Así, según datos de la DGT, en 2002 murieron 5.347 personas en accidente de tráfico, de los cuales 4.061 eran hombres y 1.285 mujeres”.

Los datos globales también indican que las mujeres presentan un peor comportamiento en los alcances y las incorporaciones o circulación por glorieta, mientras que los hombres tienen una tasa de accidentalidad más elevada en los estacionamientos y en lo adelantamientos. Por otra parte, las mujeres también admiten respetar más los semáforos (88,9%) que los hombres (82,7%) y también cumplen los límites de velocidad (87,5%) en mayor grado que los hombres (82,0%). En el estudio también se compara la actitud de hombres y mujeres ante diversos factores que inciden en la accidentalidad: la alcoholemia, el uso del cinturón de seguridad y la utilización del teléfono móvil mientras se conduce. Estos son los resultados:

Alcohol al volante: Las mujeres valoran en un 6,78% sobre 10 la reducción a 0 de la tasa del alcohol permitida en sangre, frente a un 5,6 de hombres. Además, algunos estudios sobre el consumo de alcohol en los conductores señalan que las mujeres tienden más a no beber si se van a poner al volante que el hombre.
Uso del cinturón de seguridad: Las mujeres declaran un uso más elevado del cinturón de seguridad, un 87,2% frente a un 85,1% de hombres. Además, ellas son más partidarias de que el uso de este elemento de retención sea obligatorio (81,6%) que los hombres (75,4%).
Móvil durante la conducción: Las conductoras usan menos el teléfono móvil cuando van al volante (30,1%) respecto a los hombres (41,3%). Además, las mujeres son más críticas con las consecuencias derivadas del uso del móvil al conducir, considerándolo un importante factor de riesgo o descontrol.[ii]

¿Queréis más? Pues ahí van las conclusiones que salieron del primer estudio elaborado en España sobre la conducción social: "La conducta social en el tráfico. Práctica y valoración de la población española", elaborado por la Universidad de Valencia y Audi, que se presentó con motivo de la sexta edición de las Jornadas de Reflexión que organizó "Attitudes", una iniciativa social de la citada marca de automóviles en temas de seguridad vial, con unos datos obtenidos a partir de 1.200 entrevistas telefónicas a personas mayores de 18 años con permiso de conducir: Las mujeres de entre 36 y 65 años son las que mejor conducen: no chocan ni reciben multas de aparcamiento; las personas que conducen vehículos deportivos son más antisociales; si eres hombre y tienes entre 18 y 35 años, puedes ser considerado un "conductor antisocial". En cambio, si eres mujer, tienes entre 35 y 65 años, estás en el grupo de las "conductoras ideales", pues son las que más cumplen las normas de tránsito y tienen menos multas[iii].

Otro informe, esta vez corre a cargo de una aseguradora, Línea Directa, que afirma que las velocidades medias a las que circula la mujer son inferiores a las de los varones tanto en ciudad (50,23 km/hora frente a 51,39) como en carretera (90,3 frente a 96,78) y autovía (115,7 frente a 124,33). La cantidad de hombres que rebasa la velocidad máxima permitida duplica a las mujeres en las autovías, la triplica en carretera, mientras que se igualan en ciudad (25 por ciento de los hombres y 21 por ciento de las mujeres). Entre los 18 y los 24 años, el 55% de las mujeres tienen algún tipo de accidente, pero la cifra aumenta hasta el 75% en el caso del sexo masculino. Una de cada 15.000 conductoras provoca un accidente mortal, mientras un hombre de cada 3.000 hace lo propio. Esto es que por cada accidente mortal de una mujer, el hombre ha tenido ya 5 accidentes[iv].

Y hablando de las conductas propias de cada individuo con respecto a las acciones que va a tomar, en este caso, en la conducción de un vehículo, habla el profesor titular de Tráfico y Seguridad Vial de la Universidad de Valencia, Francisco Alonso, que explica que los valores humanos son importantes a la hora de conducir, y que los estudios demuestran que el conductor respetuoso atiende a la seguridad del resto de automovilistas, es más altruista y se pone en el lugar del otro. En cambio, los que conducen de manera irresponsable, incumplen las normas, no respetan la señalización, conducen con carencia de valores como la cortesía o la tolerancia, aunque "no se les debe confundir con conductores agresivos o violentos".

Con todo lo expuesto, lo empíricamente expuesto, podríamos afirmar que es un mito que se retroalimenta con supuestos ficticios creados expresamente para dar validez y cerrar así el círculo vicioso. Sin embargo, hace poco, un interfecto me comentaba, por lo bajín, porque no tenía suficientes cojones a decirlo en alto por miedo a represalias, que estaba demostrado que las mujeres provocaban más accidentes, porque, según este personaje, cada vez que veía un accidente por la carretera, siempre había una mujer. Esto que leéis es, por increíble que parezca, un recurso manido y bastante repetitivo que, al cuento de la expuesta explicación, me vienen unos interrogantes:

¿Cómo coño un conductor es capaz de distinguir quién tiene la culpa en un accidente con solo pasar por su lado en una fracción de cinco segundos? Y si fuese así, teniendo en cuenta que iría conduciendo, tendría que mantener también una aceleración y una velocidad, entonces, ¿cómo cojones puede un conductor cometer la imprudencia de mirar por la ventanilla tanto tiempo para determinar el culpable de un accidente, en vez de mirar al frente? Si en ese periodo corto de tiempo pudo discernir el motivo, acción, reacción, infracciones y sus respectivos responsables, tendría que estar muy atento, tras lo cual, ¿CÓMO HOSTIAS PUDO HACER TODO ESO Y NO ACABAR DANDO UN VOLANTAZO Y DARSE UNA LECHE CONTRA LA CUNETA? ¿Será una especie de Dios, o algo así?, ¿tendrán los hombres una capacidad innata para hacer varias cosas a la vez SOLAMENTE cuando van al volante de un vehículo? Y de ser cierto, ¿no sería mejor que dedicasen a entrenar esa capacidad para hacer varias cosas a la vez sin estar en un coche y hacerlo, por ejemplo, en casa?

¿O será que, realmente, ese tipo de comentarios están muy lejos de ser “demostrados” y no es más que otro ejemplo de machismo sin fundamento alguno, otra perorata bravucona y prepotente?¿No sería mejor que esa clase de hombres se bajasen la moral al del resto de los mortales y empezasen a observar “sus” realidades con un poco de perspectiva?

¿O será el par veintitrés?

[i]http://motor.terra.es/ultimas-noticias-actualidad/articulo/stop_discriminacion_19737.htm
[ii] Los hombres y las mujeres en la conducción. Encuestas RACC de movilidad y seguridad, “Concepción de la seguridad vial y del riesgo”, 2004.
[iii] La conducta social en el tráfico. Práctica y valoración de la población española. Informe Attitudes, 6ª jornada de reflexión, Barcelona 2007.
[iv] Hábitos de la Mujer Conductora Española, Línea Directa.
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