2.06.2008

Raquel, por sí misma.

El problema es reposar. Me lo dijo alguien ayer, al teléfono, bien alto, sin miedo. El problema es que llevo dos años moviéndome, con todas esas ideas confusas y sueños idiotas en mi cabecita. Que pesan. Y yo, venga a hacer maletas y a deshacerlas, y a encontrarme en habitaciones desnudas que de repente tengo que hacer mías. Y a perder temporalmente amigos, y relaciones. Y costumbres. Y otra mudanza, otro viaje, otra vez la emoción punzante de lo nuevo, y la nostalgia pegajosa de lo que se queda atrás, de momento o para siempre, nunca se sabe.
Lo hago porque quiero. Porque lo decidí en un momento indefinido, temprano, semiinconsciente. Quise ver el mundo, y no lo he visto tanto como querría aún. Me pesa la cabeza. Cada vez que rehago la mochila, que muevo mis bártulos, me parece que dejo mi proceso de maduración en pausa. Sin embargo, me encanta. Pero algo tengo que cambiar, porque no he tenido tiempo de pensar en lo que me ha pasado, ni de reflexionar sobre dónde quiero dar el siguiente paso.
Mi blog no acostumbra ser mi diario. Pero tampoco es ningún mural para escribir frases bonitas y que algún desconocido me alabe -yo sé que eso no me importa-. Sin embargo, cuando tienes la cabeza como un bombo sólo consigues sacar a la luz pensamientos pequeñitos. Estas frases inconexas son mías. Las pongo aquí para recordarme cosas a mí misma. Cosas que meto en una maleta constantemente, moviéndome, nerviosa. Que tienen que descansar aquí. Reposar, coger color y definirse. Decirme alguna verdad, ayudarme a saber dónde quiero dejar mi maleta. Por un tiempo.
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